** El mandatario estatal presentó ante el Congreso una solicitud de licencia temporal, con carácter indefinido y por más de 30 días. Su regreso a la gubernatura apenas duró alrededor de 32 horas.
** La nueva petición ocurre en medio de la controversia política generada por su reincorporación al cargo y después de las críticas recibidas desde Morena y del posicionamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum.

CULIACÁN, SINALOA.— Apenas un día después de haber retomado las funciones como gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya solicitó nuevamente licencia para separarse temporalmente del cargo, colocando otra vez al Congreso estatal ante la decisión de definir la situación del Ejecutivo estatal.
El mandatario presentó este sábado ante la Diputación Permanente del Congreso de Sinaloa un escrito en el que solicita una “licencia temporal, con carácter indefinido, por más de treinta días”, con fundamento en la Constitución Política del Estado.
La nueva solicitud se produjo después de que Rocha Moya permaneciera más de tres meses separado de la gubernatura. El pasado 21 de agosto anunció su regreso al cargo y sostuvo una reunión con integrantes de su gabinete, luego de que Yeraldine Bonilla concluyera su periodo como gobernadora interina.
Sin embargo, su reincorporación generó una fuerte controversia política. La decisión fue cuestionada desde distintos sectores de Morena y por la presidenta Claudia Sheinbaum, en un contexto marcado por señalamientos provenientes de autoridades estadounidenses que Rocha Moya ha rechazado.
Horas después de presentar su nueva solicitud, el gobernador publicó en redes sociales el mensaje: “Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”, acompañado de la imagen del documento enviado al Congreso estatal.
El Congreso de Sinaloa tiene previsto sesionar este domingo 23 de agosto para dar trámite a la solicitud de licencia presentada por el mandatario. La Permanente convocó a sesión a las 11:00 horas.
Con esta decisión, Rocha Moya vuelve a colocarse en el centro de una crisis política que mantiene en vilo la conducción del gobierno de Sinaloa y abre nuevamente el debate sobre quién deberá asumir temporalmente las funciones del Ejecutivo estatal.