“Visita de doctor”, la de AMLO a Acapulco, decepcionó a seguidores

Antes de ser Presidente “se hubiera bajado de la camioneta, para atender las protestas y reclamos”, dicen nostálgicos manifestantes

Lourdes Cobos

Acapulco, Gro., agosto 14 del 2020 (NOTYMAS) .- Este viernes se desató el “acapulcazo”. La rapidísima visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a este puerto, no tuvo espacio para atender a los manifestantes que se apersonaron desde las 8 de la mañana en el Asta Bandera de la playa Papagayo.

No hubo tiempo, porque entre otras cosas, López Obrador dijo en el arranque de su discurso que como ya no hay avión presidencial, tenían que tomar vuelo comercial. El tiempo apremiaba.

En la agenda ciudadana se contemplaba una manifestación de campesinos de la organización Fuerza Guerrerense en protesta por el inequitativo reparto de fertilizante; otra de trabajadores de la salud en demanda de basificación y la dotación de equipo e insumos para atenderé a pacientes de Covid-19; otra de prestadores de servicios turísticos desalojados de las playas, otras de músicos y transportistas.

Los inmutables elementos de la Guardia Nacional y policías turísticos municipales rodearon el área del “pulmón verde”, el Parque Papagayo que recibiría al presidente de la República para supervisar los trabajos que llevan a cabo tanto la super  Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano y el gobierno de Guerrero.

Mientras, en uno de los 4 accesos al Parque Papagayo –el de la fuente “La Piñata”, sobre avenida Cuauhtémoc- ya se esperaba a López Obrador.

PROTESTAN MÉDICOS Y ENFERMERAS

Médicos, enfermeras y personal administrativo del sector salud, demandaron su basificación ya que cuentan con más de 10 años de antigüedad y no tienen ninguna prestación ni seguridad laboral.

El médico Miguel Trigo Tenorio, adscrito al Centro de Salud del área 4, ubicado en La Sabana, informó que son entre 400 y 450 médicos, enfermeras y personal administrativo de diferentes jurisdicciones las que se encuentran en la misma situación, en la incertidumbre laboral, porque solo son contratados por 4 o 6 meses.

«Los médicos de contrato estamos al frente de la pandemia, estamos dando la cara con pandemia y sin pandemia y muchos no tenemos prestaciones”, expuso el médico Trigo, quien aseguró haber contraído Covid-19 y aún con el coronavirus, tuvo que trabajar so pena de una rescisión de su contrato de trabajo aún y cuando no contaban con equipo ni material de protección e insumos.

PROTESTA DE DESALOJADOS

Los prestadores de servicios turísticos de las playas desalojadas pidieron al presidente López Obrador atender sus peticiones directamente sin mediar la alcaldesa Adela Román Ocampo, a quien calificaron como «el virus de Acapulco».

La dirigente de estos comerciantes y prestadores de servicios turísticos, Marisela Zamora de la Cruz reiteró que se mantendrán en las playas porque no tienen alternativa de trabajo y sus familias tienen que comer.

Además, aseguró que ni Román Ocampo ni Ernesto Manzano, secretario General del Ayuntamiento, les tienen confianza porque “son promesas falsas y erróneas que solo hacen más grande la agonía que ha venido a caer este virus que es nuestra presidenta Adela Román Ocampo».

Por su parte, Arturo Guatemala Pantoja, del Frente Marítimo Terrestre, aseguró que al igual que en esa zona, el desalojo ocurrido el 17 de julio pasado, son actos “de prepotencia” y que la alcaldesa Román se niega a entablar mesas de diálogo.

Luis Antonio Velázquez, prestador de servicios turísticos en la playa Golfito, pidió la intervención de López Obrador en la destitución de Rodrigo Hernández Aguilar, director de la Zona Federal Marítimo Terrestre –Zofemat- y de la alcaldesa Adela Román, en virtud de haber autorizado el desalojo del 17 de julio.

La organización Fuerza Campesina, por su parte, demandó al presidente López Obrador una audiencia para atender sus demandas.

Mientras, en el área de “La Piñata” se desarrollaba el evento con poca asistencia –se deduce por los escasísimos asistentes que vitoreaban y aplaudían, según se escuchó por las transmisiones en vivo- y 5 sillas en el presídium (el presidente López Obrador, el gobernador Héctor Astudillo a su derecha, Beatriz Gutiérrez Müller a su izquierda; a los costados, Jesús Ramírez Cuevas, director de Comunicación Social de la Presidencia y Adela Román Ocampo, alcaldesa de Acapulco, afuera, sobre la calle Gómez Morín un compacto grupo de personas corrían para alcanzar la comitiva presidencial.

Durante varios minutos impidieron el paso y armados con pancartas, gritaban “¡fuera Adela, fuera Adela!”; algunos lograron que López Obrador bajara la ventanilla y escuchara lo que decían; al frente, mujeres caminaban hacia atrás mientras la camioneta presidencial continuaba a baja velocidad.

Al final, el vehículo logró abrirse paso y enfilar al aeropuerto de Acapulco.

Algunos manifestantes, nostálgicos, recordaron que antes de ser Presidente de la República, el entonces opositor al sistema y candidato al más alto cargo del país, se hubiera bajado y los hubiera atendido. 

Ahora, fue diferente.

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