Jornaleros de Tlapa se accidentan en Nayarit

Más de 40 personas adultas con sus pequeños niños y niñas contratadas como jornaleras agrícolas en la ciudad de Tlapa se accidentaron en la carretera 15 a la altura del crucero de la Bayona, municipio de Acaponeta Nayarit. Ante la crítica situación que se vive en la Montaña de Guerrero, las familias pobres no tienen otra alternativa que engancharse como peones sin ninguna prestación social, trasladándose en autobuses desvencijados, que regularmente no cuentan con los seguros del viajero, ni los permisos para trasladar a las personas.

Salieron el domingo 5 de septiembre de la Casa del Jornalero, se dirigían al campo Patricia de la agrícola La Toscana, en Culiacán, Sinaloa. En el autobús viajaban 13 niños y una niña, quedando tres personas lesionadas que fueron trasladadas al Hospital de Acaponeta.

Bajo la lluvia, las y los jornaleros tuvieron que sacar sus costalillas de ropa, sus petates y anafres para guarecerse bajo un árbol, en espera de que alguna autoridad los auxiliara. El contratista, como ya es costumbre, se desentendió de las familias accidentadas, pero fueron las mismas personas las que pidieron auxilio y lograron que personal de protección civil y posteriormente la Guardia Nacional los auxiliara.

Según testimonios de los pasajeros el accidente se debió a que el conductor venia cansado y con sueño y por eso se descarriló. En lugar de auxiliar a la gente se dio a la fuga. Estos largos traslados normalmente los realiza un solo conductor, para ahorrar el pago de otro chofer. Las familias indígenas desconocen cuál es la empresa de autotransporte, no tienen como reclamar porque viajan sin que les entreguen sus boletos. Es un traslado sin ningún seguro, ni mucho menos la garantía de que en un accidente las empresas transportistas asuman su responsabilidad.

“Nos salvamos, el chofer se cayó sobre mí. Salgan las mujeres primero, los hombres después, dijo, pero yo no podía levantarme, pero tampoco nos ayudó porque se fue en seguida. Le doy gracias adiós que no me pasó nada porque estoy diabética, sino me hubiera muerto. Me espanté. Desde las Palomas en dos ocasiones quería chocar. En el camino con poquito que pasara los baches se enojaba, decía – hijo de tu perra madre, tu puta madre. No podía dormir porque así venía hasta que me ganó el sueño. Desperté con la caja encima de mí, mi niño y mi hija se golpearon más. Todos los demás están bien. Vamos a Sinaloa por necesidad porque en nuestras comunidades no hay trabajo. Hasta le dije al contratista Pedro Gálvez que me consiguiera un carro bueno, me dijo que sí, pero pasó esto y yo como encargada de la gente que hago”, comentó la encargada.

Las familias indígenas de la Montaña han tenido que migrar en busca de trabajo fuera de sus comunidades para poder construir sus viviendas y no pasar hambre en estos tiempos difíciles de pandemia. Es necesario que las autoridades atiendan a la población jornalera y les garanticen seguridad social o seguro de vida.

Son hechos recurrentes que las autoridades se han desentendido. En los últimos 15 días se han suscitado tres accidentes, el primero de ellos sucedió el 23 de agosto donde murieron 6 miembros de una familia, siendo 4 menores de edad. Seis días después murió un padre de familia en la carretera de Parral, estado de Chihuahua. Son indígenas del pueblo Me’phaa de las comunidades de Juanacatlán y Francisco I Madero, municipio de Metlatonoc. En tres trágicos accidentes hay tres padres de familia muertos, dos niñas y dos niños, sin que alguna autoridad se responsabilice por su traslado y seguridad. La misma secretaría del trabajo no verifica las condiciones laborales de miles de familias que trabajan arduas jornadas en los campos agrícolas del norte del país.

El Consejo de Jornaleros Agrícolas de la Montaña tiene un registro, de marzo de 2020 al mes de agosto de 2021, de 24 mil personas que han salido de los municipios más pobres de la región de la Montaña, para luchar por su sobrevivencia en los campos de la muerte.
Texto de Tlachinollan.

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